Diagnóstico, prevención y tratamiento de las enfermedades periodontales

Las enfermedades periodontales no suelen causar dolor o molestias in­tensas. El síntoma más frecuente es el sangrado espontáneo o durante el cepillado dental, aunque en pacientes fumadores es menos evidente. También puede aparecer pus en la encía, mal sabor o mal olor de boca, enrojecimiento de las encías, retracción de las encías y aspecto de di­ente más largo, aparición de espacios entre los dientes o cambios de posición de estos, hipersensibilidad a cambios térmicos (sobre todo al frío), dolor, movilidad de los dientes.

En todo caso, el diagnóstico de certeza sólo lo puede realizar el den­tista o el periodoncista (dentista especialista en tratar los problemas de encías). Mediante un medidor que denominamos sonda, se evalúa si los tejidos periodontales están inflamados superficialmente (gingivitis) y si se ha producido una pérdida de los tejidos de soporte (periodontitis). Puede ser necesario, además, hacer radiografías para confirmar los hallazgos. Se puede complementar el diagnóstico mediante análisis microbiológicos (para identificar las bacterias patógenas), o mediante análisis genéticos (para evaluar qué susceptibilidad tiene el individuo ante la enfermedad).

Prevención de las enfermedades periodontales

La mejor forma de prevenir la periodontitis es mantener una correcta higiene bucal, para controlar los niveles de placa dental, pero en personas predispuestas, a pesar de una correcta higiene bucal, puede tender a producirse la enfermedad. La higiene bucal personal se debe acompañar de revisiones periódicas al dentista o periodoncista para que se pueda realizar un diagnóstico precoz de la enfermedad en caso de que se presente.

Para controlar la placa bacteriana en la boca, disponemos de dos tipos de métodos:

  • Métodos mecánicos. Incluyen el cepillo manual normal y el hilo dental o los cepillos interdentales.
  • Métodos químicos. Mediante colutorios para enjuague, dentífricos o geles, sprays,…, pueden aplicarse productos antisépticos para ayudar a los métodos mecánicos a controlar las bacterias de la placa.

La higiene oral adecuada debe llevarse a cabo después de cada co­mida. Además, es necesario realizar revisiones periódicas con su dentista o periodoncista para que verifique la situación de salud y para que se tomen medidas en el caso de que ésta no se mantenga, dado que la detección precoz de los problemas periodontales simplifica su tratamiento.

?Tratamiento de las enfermedades periodontales

En el caso de la gingivitis, es necesario limpiar las bacterias que se hayan acumulado, mediante la eliminación de la placa dental y el cálculo dental (también llamada tártaro o sarro, que es la placa mineralizada). Este tratamiento, denominado profilaxis profesional (o detartraje, o “limpieza de boca”), lo realizan los profesionales odontológicos, tanto el higienista dental, como el dentistas o el periodoncista. Además, es fundamental explicar cómo se deben cepillar los dientes y encías para mantenerlos limpios, y que no vuelva a aparecer la gingivitis.

En las periodontitis, el tratamiento se organiza en dos fases. En la primera fase, también llamada fase básica del tratamiento, se eliminarán las bacterias de las bolsas periodontales mediante un raspado y alisado radicular (incorrectamente denominado curetaje), que supone limpiar las bacterias, la placa y el cálculo de las raíces de los dientes. A veces, esta fase del tratamiento se acompaña del uso de antibióticos.

Sin embargo, en enfermedades agresivas o avanzadas, es necesario realizar una segunda fase de tratamiento, que consistirá en acceder a esas bolsas periodontales profundas. Esta fase se denomida cirugía periodontal. En ocasiones, durante la cirugía periodontal, también se pueden aplicar, de manera localizada, técnicas de regeneración del hueso perdido. Cuando el tratamiento activo termina, la enfermedad debe estar controlada. En este momento empieza la fase de mantenimiento, que es una etapa fundamental del tratamiento periodontal y la única manera de conseguir el control de la periodontitis a largo plazo. Las fases básica y quirúrgica son muy eficaces para controlar las bacterias y lograr la salud periodontal, pero estas bacterias tienden a recolonizar la bolsa periodontal desde otros reservorios bucales y, si no se actúa de forma adecuada, la enfermedad tiende a reaparecer tras algunos meses.

En cada visita de mantenimiento, el dentista, el periodoncista o el higienista dental le realizarán unas actuaciones protocolizadas consistentes en los siguientes puntos: verificación de la situación clínica diente por diente; valoración de su higiene bucal y eliminación del cálculo y bacterias de forma individualizada, según la situación de las diferentes zonas de la boca. Es importante destacar que el mantenimiento periodontal no es únicamente una profilaxis profesional (“limpieza de boca”), sino que se trata de una actuación médica individualizada adecuada a las necesidades de cada paciente.

La frecuencia de mantenimiento se define para cada casoparticular, pero suele oscilar entre una visita cada 3 a 6 meses.